“Mad Max: Furia en el camino”: ¿Por qué es una obra maestra del cine?

Hace aproximadamente dos años tomamos contacto con una película que, de forma sorpresiva y abrupta, se ganó todos los honores como una obra maestra del cine.

Un apodo que parecía impensado para las épocas que vivimos, con mucho contenido promedio, alejado de las búsquedas de perfección, y dedicados –por el contrario-, a la búsqueda de audiencias rudimentarias pero cuantiosas. Después de todo, es lo que garantiza que el negocio siga su curso.

Pero con Mad Max: Furia en el camino, ocurre algo diferente. Su director se preocupó mucho más por permanecer enclavado en una época sin fin (la época de las obras maestras, que trasciende todo tiempo y espacio), sacrificando quizá las audiencias cuantiosas.

El guión

La escritura y el desarrollo de toda la película corre por cuenta de George Miller, un director de cine cuyo mayor éxito de taquilla fue Happy Feet, casi que un antónimo a Mad Max.

Un guión que, como comentaban algunos críticos, es tan mínimo durante el transcurso de la obra, que es sencillamente perfecto. Pocas palabras, poquísimas frases; pero siempre las que son increíblemente certeras.

Tras el éxito cosechado por la producción australiana, algunos críticos famosos argumentaban que era una película que pudiera haber tenido el mismo éxito si se hubiese hecho como cine mudo, sin una palabra dicha. Pocas películas de los últimos 20 años tienen un guión tan depurado como para valerse de tal don.

Las personalidades

En Mad Max confluyen al menos 20 personajes. Muchos de ellos ni siquiera mencionan una palabra ni buscan un guiño de protagonismo durante la película. Pero, lo que no se puede negar es que todos y cada uno de ellos tienen una personalidad muy marcada.

Una personalidad que, de inmediato, entenderás y te generará empatía o animadversión. Lo único seguro es que jamás quedarás indiferente. ¿Conoces otra película que pueda causarte eso con cada uno de sus personajes? ¿Aunque estos aparezcan sólo 10 segundos ante la cámara?

La estructura

Si pensaras en analizar Mad Max, tu respuesta sería algo muy alocado, sin orden ni concierto. Y la película es realmente eso. Una sucesión de momentos que parecen no tener pausa ni final. Pero, cuando sales extasiado de la sala de cine, comprendes que todo lo que ha sucedido allá adentro tiene un por qué bien marcado.

Has salido satisfecho como nunca, porque hacía mucho rato no salías del cine con muchas ganas de conversar.